Conociendo la burocracia universitaria, la lentitud con que se resuelven esos casos de traslado, es seguro que allí actuó la mano de Dios. En cuanto a la forma en que nos cuentas una parte importante de tu vida, la fuerza emotiva de cada expresión, las emociones de un alma cristalina, nos transmiten esa misma esencia para vivir contigo esos episodios.
Éxitos y un gran saludo.
Gracias, amigo. Tu comentario es muy valioso para mí. Estoy convencida de que fue Dios quien me bendijo desde un comienzo y hasta ahora sigue siendo así. Un abrazo.