Tienes razón en que debemos ayudar a los demás, pero no debemos dejar que nadie se aproveche de nuestra bondad. Es más triste cuando recibimos esa actitud de nuestros familiares, porque confiamos en ellos y los ayudamos de corazón. Creo que la generosidad es un muy buen hábito y nunca debemos perderlo, sólo es importante entender dónde ayudar y dónde prohibir.