Hay gente que se compra a si mismas flores amarillas, para unirse a la tendencia, y también para demostrarse amor a sí mismas, eso me parece genial, querer mejorar por nosotros mismos, renovarnos y volver más fuertes que nunca.
Aquí en Venezuela deberían regalar ramos de Araguaney, el verdadero privilegio.
Saludos!