El finde preparé esto y quedó espectacular
El finde pasado me dio por probar algo nuevo en la cocina y salió mejor de lo que esperaba.
Hoy preparé chipa guazú, uno de esos platos que no pueden faltar en una mesa paraguaya. El maíz, la cebolla, el queso y los huevos se mezclan y al horno queda doradito por fuera, suave por dentro. Lo acompañé con un tereré bien frío y fue combinación perfecta. El secreto está en dejar reposar la mezcla antes de llevar al horno para que los sabores se integren bien.
Sopa paraguaya. Aunque le digan sopa, es un pastel de maíz bien consistente. Cebolla caramelizada, queso fresco, huevo y leche. Ideal para estos días fríos. Me quedó bien dorada, justo como me gusta. La clave es caramelizar bien la cebolla para que le dé ese sabor dulce que contrasta con el queso salado.
Vorí vorí. Hace frío y se me antojó una sopa espesa. Las bolitas de harina de maíz con queso son lo mejor. La hice con pollo, verduras y mucho cariño. El caldo queda cremoso y las bolitas esponjosas. Perfecto para un día gris.
Mbeju. Parece simple pero tiene su truco. Almidón de mandioca, queso fresco, un toque de leche y huevo. La clave está en la cocción lenta para que quede crocante por fuera y suave por dentro. Si lo hacés en sartén de hierro, queda mejor.
El tereré no es solo agua fría con yerba. Acá en Paraguay le ponemos yuyos: cedrón, menta, burrito, cocú. Cada uno tiene su propiedad y su sabor. El tereré con limón y menta es el que más tomo en verano. Refresca de verdad, no como las gaseosas.
El lampreado, también conocido como pastel de mandioca, es otro clásico. Mandioca cocida y pisada, mezclada con carne molida, cebolla y huevo. Se fríe hasta que queda dorado. Mi mamá le agregaba un toque de comino y eso le daba un sabor único.
Chipa soo. Masa de almidón rellena de carne, cebolla y huevo duro. Perfecta para compartir en familia. Se pueden hacer al horno o fritas. Al horno quedan más ligeras y el relleno se siente más.
La chipa cuerito se hace tradicionalmente en Semana Santa, pero yo la preparo durante todo el año. La diferencia con la chipa común es que lleva menos almidón y más queso, entonces queda más plana y crocante. Perfecta para el mate de la tarde.
El asado paraguayo tiene su maña. No es solo poner la carne a la parrilla. La leña tiene que ser quebracho blanco, el fuego tiene que estar en su punto justo, y la carne se sala en el momento, no antes. El secreto está en la paciencia y en la distancia de la parrilla al fuego.
La mazamorra me transporta a la casa de mi abuela. Maíz blanco cocido con leche, azúcar y canela. Se sirve fría o caliente. Es un postre simple pero que reconforta el alma. Mi abuela le ponía un toque de cáscara de limón y esa era su marca registrada.
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