Comida que abraza el alma
Hoy me levanté con ganas de cocinar algo rico y me decidí por esto.
La mazamorra me transporta a la casa de mi abuela. Maíz blanco cocido con leche, azúcar y canela. Se sirve fría o caliente. Es un postre simple pero que reconforta el alma. Mi abuela le ponía un toque de cáscara de limón y esa era su marca registrada.
Hoy preparé chipa guazú, uno de esos platos que no pueden faltar en una mesa paraguaya. El maíz, la cebolla, el queso y los huevos se mezclan y al horno queda doradito por fuera, suave por dentro. Lo acompañé con un tereré bien frío y fue combinación perfecta. El secreto está en dejar reposar la mezcla antes de llevar al horno para que los sabores se integren bien.
El lampreado, también conocido como pastel de mandioca, es otro clásico. Mandioca cocida y pisada, mezclada con carne molida, cebolla y huevo. Se fríe hasta que queda dorado. Mi mamá le agregaba un toque de comino y eso le daba un sabor único.
Sopa paraguaya. Aunque le digan sopa, es un pastel de maíz bien consistente. Cebolla caramelizada, queso fresco, huevo y leche. Ideal para estos días fríos. Me quedó bien dorada, justo como me gusta. La clave es caramelizar bien la cebolla para que le dé ese sabor dulce que contrasta con el queso salado.
Pastel mandio. Masa crocante, relleno de carne y queso. Los hice para la merienda y volaron en 5 minutos. La masa de almidón de mandioca queda dorada y crocante, y el relleno jugoso. Ideales para compartir con mate.
La chipa cuerito se hace tradicionalmente en Semana Santa, pero yo la preparo durante todo el año. La diferencia con la chipa común es que lleva menos almidón y más queso, entonces queda más plana y crocante. Perfecta para el mate de la tarde.
Las empanadas de mandioca son un vicio. La masa se hace con almidón de mandioca, manteca y huevo. Queda crocante por fuera y suave por dentro. Las rellené con carne cortada a cuchillo, huevo duro y aceitunas. Al horno quedan doraditas y no llevan mucho tiempo.
Vorí vorí. Hace frío y se me antojó una sopa espesa. Las bolitas de harina de maíz con queso son lo mejor. La hice con pollo, verduras y mucho cariño. El caldo queda cremoso y las bolitas esponjosas. Perfecto para un día gris.
Mbeju. Parece simple pero tiene su truco. Almidón de mandioca, queso fresco, un toque de leche y huevo. La clave está en la cocción lenta para que quede crocante por fuera y suave por dentro. Si lo hacés en sartén de hierro, queda mejor.
El tereré no es solo agua fría con yerba. Acá en Paraguay le ponemos yuyos: cedrón, menta, burrito, cocú. Cada uno tiene su propiedad y su sabor. El tereré con limón y menta es el que más tomo en verano. Refresca de verdad, no como las gaseosas.
Buen provecho y hasta la próxima receta.
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