Lucas
Era un pueblo para dormir temprano, como gallinas. La mayoría de los hombres de "Monte oscuro" trabajaban en "Monte Claro", porque allá quedaba el mar. De modo que cuando un niño nacía, su madre le enseñaba el sendero que debía tomar para que se dedicara a la pesca.
Pero cuando nació Lucas, Doña Cleta, su madre, notó algo extraño en su pequeño. Él se pasaba todo el día tocándose sus partes íntimas delante de todo el mundo. Al principio, lo hacía en la sala de la casa, y cuando la madre lo reprendía lloraba mucho y se asfixiaba, entonces la mamá para evitar que el niño llorara lo dejaba tranquilo.
Pero, un buen día, como a las cuatro de la tarde, Lucas se sentó frente a la casa de Doña Cleta, sin ropa interior, y comenzó a manipular su órgano sexual como quien juega con una cometa para que levante el vuelo.
Las mujeres que pasaban por el frente de su casa lo miraban con malicia, y hacían comentarios como:
"Lucas tiene doce años, y ya está mejor dotado que el marido mío que tiene 40. ¿Cómo será ese muchacho cuando cumpla los 16".
Así, de la noche a la mañana, Lucas comenzó a ser el tema de conversación de todas las mujeres de "Monte Oscuro". Y Doña Cleta comenzó a recibir visitas de sus vecinas diariamente.
La primera que se acercó a la casa de Doña Cleta fue Trina, quien había enviudado hacía cinco años:
-Doña Cleta, cómo está -le dijo Trina -Mire hoy me trajeron un paquete de salchicha y me acordé de Lucas. Así que le traje cuatro para que usted le dé la cena.
En ese momento, Lucas salió de su cuarto. Tenía una franelilla blanca y de la cintura para abajo no llevaba ropa.
Trina lo miró con ojos de ave rapaz, y Doña Cleta regañó a su hijo:
-Vaya, pa' su cuarto, muchacho, respete que hay visita.
Las visitas de Trina a la casa de Doña Cleta se hicieron frecuentes, hasta que un día encontró a Lucas solo, y se le fue encima cuando lo vio como "Adán".
Lucas se dejó acariciar por Trina, y al cabo de una hora, ella salió de la casa de Doña Cleta brincando de felicidad.
Iba cantando tan alto, en la noche callada de "Monte Oscuro", que el resto de las mujeres sintieron envidia de ella, porque sabían que Trina le estaba dando la vuelta a Lucas.
Al otro día, Trina sintió necesidad de contarle a alguien lo que había vivido con Lucas y fue a casa de Antonia:
-Amiga, vengo a contarte algo personal. Pero no se lo digas a nadie.
-Cuenta mujer, yo soy "una urna cerrada".
-Ayer hice el amor con Lucas
-Mujer, tú eres una "asalta cuna". Ese es un muchachito para ti, incluso puede ser tu hijo.
-Sí. Pero no lo es.
-Bueno, pero ¿me vas a sermonear o vas a escuchar?
-Ay, es verdad, cuenta, Trina, cómo te fue.
-Mujer, ese muchachito es el demonio, tiene "el que te conté" como una culebra y no se cansa nunca. Yo creo que puede estar con todas las mujeres del pueblo sin fatigarse.
-Bueno, Trina, y por qué en lugar de ocultar las cualidades de Lucas a las demás, no compartimos entre todas el "manjar". Así todas guardamos el secreto.
Desde ese día, a "Doña Cleta" no le faltaba comida, a pesar de que su hijo no era pescador.
Con el pasar del tiempo, un artesano esculpió el cuerpo de Lucas con su serpiente contra la pared y con sus nalgas más chupadas que gajos de naranja de tanto ser manipuladas por todas las mujeres de "Monte oscuro".

Imagen del concurso
Me gustaría invitar a @enrisanti, @evagavilan y @marcybetancourt a unirse a este concurso organizado por @bambuka. Aquí el link

It was a village where people went to sleep early—with the chickens. Most of the men from "Monte Oscuro" worked in "Monte Claro," since that was where the sea was located. Consequently, when a boy was born, his mother would show him the path he was to take so he could become a fisherman.
But when Lucas was born, Doña Cleta, his mother, noticed something strange about her little boy. He spent the entire day touching his private parts in front of everyone. At first, he would do it in the living room; whenever his mother scolded him, he would cry so hard he seemed to choke, so she would leave him be just to stop the crying.
But one day, around four in the afternoon, Lucas sat in front of Doña Cleta’s house—without any underwear—and began to handle his genitals much like someone playing with a kite to get it to take flight.
Women passing by the house would look at him with a knowing glint in their eyes and make comments like:
"Lucas is twelve years old, and he’s already better endowed than my husband, who’s forty. What will that boy be like when he turns sixteen?"
Just like that, overnight, Lucas became the talk of the town among the women of "Monte Oscuro." And Doña Cleta began receiving daily visits from her neighbors.
The first to approach Doña Cleta’s house was Trina, who had been widowed five years earlier:
"Doña Cleta, how are you?" Trina said. "Look, I was brought a pack of sausages today and I thought of Lucas. So, I brought you four so you can give him some for dinner."
At that moment, Lucas came out of his room. He was wearing a white undershirt but had no clothes on below the waist.
Trina eyed him like a bird of prey, and Doña Cleta scolded her son:
"Go on, back to your room, boy; show some respect—we have a visitor."
Trina’s visits to Doña Cleta’s house became frequent, until one day she found Lucas alone and pounced on him when she saw him looking like "Adam."
Lucas let Trina caress him, and an hour later, she left Doña Cleta’s house skipping with happiness.
She was singing so loudly in the quiet night of "Monte Oscuro" that the other women envied her, knowing she was making a play for Lucas.
The next day, Trina felt the need to tell someone about her experience with Lucas and went to Antonia’s house:
"Friend, I’ve come to tell you something personal. But don't tell a soul."
"Go ahead, girl; I’m a vault."
"Yesterday, I made love to Lucas."
"Girl, you’re a cradle-robber. That’s just a kid compared to you—he could even be your son."
"Yes. But he isn't."
"Well, are you going to lecture me or are you going to listen?" #
—Oh, that’s right—tell us, Trina, how it went.
—Girl, that young man is a devil; he’s got "the thing I told you about" standing up like a snake, and he never gets tired. I think he could handle every woman in town without ever wearing himself out.
—Well, Trina, instead of keeping Lucas’s talents hidden from the others, why don’t we all share the "delicacy"? That way, we can all keep the secret.
From that day on, Doña Cleta never lacked for food, even though her son wasn't a fisherman.
As time went by, a craftsman sculpted Lucas’s body—snake and all—against the wall, carving his buttocks to look more sucked-dry than orange segments from being handled so much by all the women of Monte Oscuro.
Muy bueno tu relato @solperez, la verdad me reí mucho te quedó genial.
Yo ayer no tuve suerte para publicar ni tampoco mucha inspiración. Al final hice un poema y se fue a otra comunidad de arte porque intenté por teléfono jajajaj todo un caos. En fin otra vez será
Todavía hay tiempo. Ojalá que puedas unirte. Es necesario hacer catársis. Espero que @bambuka entienda los "bobles sentidos", jajaja.
Igual envié mi participación accidentada.